“El ser humano es una raza animal…solo estamos domesticados”: Carlos Pinto 

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Periodista, locutor, director, guionista y presentador de programas, presenta su más reciente obra literaria El camino de las bestias donde nos remueve a la pregunta ¿los humanos somos buenos o malos por naturaleza? 

Por Mario Díaz (El Master).- 

El camino de las bestias (Penguin Random House), la nueva y apasionante novela de Carlos Pinto Sepúlveda, autor de El silencio de los malditos y El jardín de los inocentes. Nos lleva a ser testigos casi presenciales sobre el detonante que lleva a cometer un crimen, con su pluma arrolladora, inquietante, pero por sobre todo adictiva, el autor nos sumerge en esta novela basada en hechos reales. 

Nos presenta una historia de un hombre que, a costa de perder su libertad, acude ante las autoridades policiales para confesar un asesinato, cuya víctima -asegura- está oculta en el corazón del desierto de Atacama. A partir de allí, comienza una vorágine de inesperados sucesos que atraparán al lector. Detectives que trabajan contra el tiempo y un ciudadano promedio cuyas motivaciones para autoinculparse desconocemos. El desierto como silencioso testigo de un hecho escalofriante. 

En entrevista para Café con Letras, Pinto Sepúlveda, con todo su bagaje de encuentros con personas privadas de su libertad, surge la pregunta y las posturas tanto de Rousseau como la de Hobbes, ¿somos buenos por naturaleza o somos malos adormecidos? 

“Vaya pregunta, para darte mi punto de vista te recuerdo que soy un hombre del mundo audiovisual con bastante éxito con mis programas (Mea Culpa, El cuento del tío entre otros) en mi país (Chile), incluso circunstancialmente me han generado fans aquí en México, y que a raíz de eso supieron que me puse a escribir y ahora son parte de mis lectores y pues ya también soy y me siento mexicano” (risas). 

“Mi hipótesis que en el fondo está avalada en una posición científica de entender que el ser humano es una raza animal, hace milenios anduvimos en cuatro patas, luego nos pusimos en dos, tenemos nuestro cerebro con sus partes evolutivas pues esta evolución, mi hipótesis es decir que sí, somos animales como todos los demás, solo con una gran diferencia, estamos domesticados”. 

Refiere que tal como los humanos les enseñan a sus mascotas a dar la mano, sentarse, dar vueltas en el piso, ocurrió lo mismo con la especie humana. 

“Es lo mismo, solo que al igual que nuestras mascotas que al acercarse algún vecino no le agrade tal vez su aroma, su postura, algo de esa persona y cuando le va a hacer cariño le ladra y hasta le suelta una mordida. Hay una postura que dice que a estas mascotas no se les debe de tratar como seres humanos, son animales y si se ensució, así son déjenlos”. 

“Queremos hacer de ellos un remedo de lo que somos. La domesticación tiene que ver con la enorme capacidad que tenemos los seres humanos como raza de sociabilizar, de tener creencias, valores, de tener capacidad de aprendizaje, de estudiar y esto fue conformando lo que diría metafóricamente nuestro bozal. Un bozal que muchas veces, hoy más que nunca se lo sacan y nos convertimos en bestias”. 

¿Y cuándo o porqué se despiertan y actúan estas bestias? 

“Cuando hay algo que no nos gusta, que no conocíamos, cuando nos sorprendemos con la vida es cuando aflora esta bestia que no tiene conocimiento sociabilizante, el ser humano está hecho en gran medida de experiencias ajenas y un menor porcentaje de experiencias personales, de reflexiones. Explico, puedo aprender de la conquista de la luna, aunque nunca estuve ahí, tampoco nunca lo podré comprobar, pero la historia me dice que sí llegamos a la luna”. 

“Entonces inventé el álbum de la vida y en este hay una laminita de la conquista de la luna, que antes fue motivo de tomarnos de la mano de declarar el amor viendo la luna, hoy en día sabemos que alguien la pisó. Esto está en la lámina de la conquista de la luna, el humano llegó. Hay muchas láminas claves que aún no existen y entre estas, esas experiencias ajenas o personales que no han permitido que se llene esa casilla, no conocemos ese pasaje. Y esto en todo orden de cosas”. 

“Si uno encuentra a su amada a su amado en brazos de otro de otra, cuál será la reacción, lo primero es saber que no se tiene esa lámina de la infidelidad, esa experiencia, al no tener ese conocimiento el actuar a partir de ese segundo en adelante es caprichoso, surge la bestia que, si no resuelve con los elementos que tiene con el conocimiento acumulado hasta ese momento, ese bozal se rompe, se libera y en esta furia liberada mata a su pareja, a su amante”. 

Carlos Pinto, con El camino de las bestias se introduce en la psiquis de sus personajes para explorar aquellos oscuros laberintos donde reside la bestia que duerme en cada uno de nosotros. Y a partir de esta historia, inspirada en un caso real, plantea que esta animalidad podría aflorar el día menos pensado. 

La falta de esta lámina, de esta tarjeta, de esta experiencia detona este violento actuar, qué ocurre después. 

“El asunto es que horas después se da cuenta que se encegueció, que no vio, no supo y por mi trabajo que es hacer historia de cárceles, los entrevisto y tras las rejas me dicen que no saben lo que les pasó en esos segundos. Los llevo a la posibilidad de regresar con su pareja, me dicen que sí, que hasta logran perdonar esta infidelidad, ¿entonces por qué hiciste eso? no lo sé…responden”. 

¿Qué personajes nos llevan por El camino de las bestias? 

“En mis libros no hablo de criminales o de delincuentes, sino que hablo de personas común y corrientes que comenten un crimen y bajo esta perspectiva se puede acceder en el desconocimiento de su experiencia a actuar bajo la ira, cuando uno tiene la laminita de esta experiencia este solo registro permite que haya un manejo absoluto de lo que va a acontecer, es decir, si ya viví la experiencia de la infidelidad ya sé lo que va a pasar, ya sabré actuar en consecuencia”. 

“Cuando llego a casa la primera vez pienso en tomar la pistola que tengo casualmente en el velador, tomaré el cuchillo al paso de la cocina, sacaré el bate de beisbol de bajo del dormitorio, cuando nunca jugué a ese deporte, pero lo tengo como un arma. Qué hacen algunos conductores, andan con la llave de cruz debajo de su asiento no en el portaequipaje de atrás donde debería de ir y ante alguna eventualidad sale con esta arma producto de la ira. Las personas que han vivido esta experiencia de delitos pasionales no andan matando mujeres, no andan matando hombres, sino que mataron a una persona que los engañó”. 

A lo largo de todos estos años entrevistando a personas recluidas ¿te has encontrado con la situación de si no hubiera tenido esa arma guardada, ese bat detrás de la puerta? 

“Bueno, la hipótesis de quienes aseguran que no quieren tener armas en su casa porque aseguran que cuando uno tiene un arma es para usarla, esto nos dice la experiencia en un cien por ciento, si compras un arma es para usarla, vaya, nadie es tan estúpido como para comprar un sándwich y no comérselo”. 

“El delito está en su germen, si tienes un bate en el auto, en el dormitorio ¿por qué lo tienes ahí? Si incluso nunca has jugado al baseball, para ti es un arma y con esta se puede ante una eventualidad salir bien librado, ya le estás dando cabida a tu ira en forma de resolver algo, tal vez es una justificación”. 

¿Consideras que, a falta de estas experiencias propias o ajenas, la ausencia de estas láminas como las refieres es que estas bestias que llevamos dentro surgen en estos momentos? 

“Cada experiencia de vida que no se tiene en este álbum de vida, es porque es la ignorancia de esa experiencia, no se conoce, cada actuación es nueva para él, cuando uno sube por primera vez la montaña rusa, no sabe si va a llorar, gritar, si le va a venir el pánico, si se va a carcajear, cuando bajan ya quedó su lámina de montaña rusa, si le gustó se va a volver a subir, sino jamás vuelve”.  

“Es cuando digo que la vida está hecha de experiencias personales y no personales, cuando uno las vive pasan a ser parte de nuestro acervo humano de tu domesticación, ya entiendo que si mato a esta mujer a este tipo voy a estar en la cárcel, quiero estar ahí, no, ah pues no lo matemos”. 

Confesión 

“Te cuento una historia que me viene a la memoria, luego de una grabación que hicimos en un bar, mientras guardábamos los equipos se acerca un tipo y me dice ‘yooo’…” luego no dice nada y se va. Al rato me acerco a esta persona y le insisto en que me comente lo que quería decirme, que tuviera la confianza para ello”. 

“Luego de un momento se arma de valor y me dice: ‘Vi un programa suyo la semana pasada y después sentí que no valía la pena…’, que no valía la pena qué, le pregunté”. 

“Quitarle la vida a mi mujer porque la encontré en brazos de otro, me acordé de su programa en ese instante y me di cuenta de que no quiero estar en la cárcel, ahora estoy aquí me voy a juntar con una amiga, soy feliz y lo importante estoy libre, si fue doloroso, si la recuerdo, pero estoy libre y rehaciendo mi vida, valió la pena detenerme”. 

“Luego de escuchar esto me di cuenta de que, en verdad valía la pena hacer estas entrevistas, estos programas, sentí que la razón no es inculcarle a la gente sobre este es el camino, ¿quién soy yo para dar esta orientación?, lo que sí es que esta lectura, conocimiento o película pueda provocar vivir el hoy, el hoy es cambio permanente, si hay un cambio en la persona entonces está cumplido una etapa importante, es el estar”. 

Me imagino que con este relato de esta persona aligeró un poco toda esa carga que llevas de escuchar por tantos años a estas personas recluidas. 

“Fíjate, después de años de encierro hablando con los reos, aunque yo salgo todas las tardes libre, esas horas de encierro se traducen en mi experiencia personal, cada vez que salgo nunca soy el mismo y estar en el lugar más aborrecido de la sociedad me convirtió a mí en una mejor persona. Voy llenando estas láminas y me permiten saber que no quiero estar del otro lado, ver el sufrimiento de ellos cuando me cuentan sus historias no me dejan igual que antes, y respondiendo a tu pregunta, sí me sentí diferente, esa lámina no la tenía en la vida”. 

“Si estoy aquí en FIL Guadalajara y me haces alguna pregunta que no he han hecho puedo decir, vaya qué buena conversación y cambié para bien”. 

Pues no es una pregunta, pero si te planteo una situación, estas dentro del recinto ferial, vas un poco distraído y chocas con alguien, ayudas a levantarlo, levantarla y reconoces que es un personaje de una novela de un cuento. 

¿Qué personaje sería con el que pudieras platicar?  

“Jajaja, muy buena pregunta, me presentas una muy interesante situación, me haces hacer el ejercicio que, en una instancia como esa, que seguramente en mi caso este personaje sería una mujer, este personaje lejos de decirme estúpido fíjate por donde caminas, acepta que le ayude a levantarla me sonríe y me dice, discúlpame fue error mío. Nos vamos a un café y ahí corro con colores propios”. 

“Convierto a este personaje que aún no existe no se ha escrito, pero puede que me enamore y en el transcurso de esta relación vaya sintiendo que ella planifica algo en contra mía sin darme cuenta. Este accidente en los pasillos de la Fil Guadalajara, todo lo que hizo para robarme mis bienes, separarme de los míos, detener alguna nueva publicación, todo estaba planificado desde esa primera caída. Luego pido los videos de ese momento y entiendo que al levantarse y darme la mano le guiña el ojo a una persona que sale del rango de visión”. 

“Es buena historia y te agradezco la situación y la pregunta, la voy a escribir y hasta tengo el título, “Un animal anda suelto…JAJAJA”. 

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